lunes, 22 de agosto de 2016

Tercera sesión de Abril rojo






En su primera entrevista con Hernán Durango González, el fiscal Chacaltana menciona que según los manuales de procedimientos para el interrogatorio de terroristas, él no debe de creer en lo que el terrorista le diga y no debe de caer en sus provocaciones. El fiscal se coloca a sí mismo en el lugar de los “buenos”, asume que tiene la razón por estar del lado de la ley. ¿Qué pasa en su siguiente visita a la cárcel?  Después de la segunda visita, ¿qué opinión tienen del “terrorista”?

La historia de Abril rojo se desarrolla en Perú y fue escrita por un peruano. En la página 92, después de la visita a la cárcel, Chacaltana reflexiona sobre lo que le dijo Hernán Durango. Y piensa en golpes, “… golpes como del odio de Dios…”. Cesar Vallejo fue un poeta peruano (1892-1938) y uno de sus poemas más conocidos es Los heraldos negros:

Los heraldos negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como cuando por sobre el hombro
nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!

¿Existe alguna similitud entre lo que dice el poema y lo que nos narra la novela? ¿Creen que el autor de la novela utilizó “los golpes de Dios” tomándolos del poema de Vallejo o sólo es coincidencia?

Según un antiguo mito peruano, los "pishtacos" son hombres, por lo general extranjeros, que acostumbran asaltar personas solitarias y tras degollar a sus víctimas se comen su carne y venden la grasa. La primera mención de los “pishtacos” se remonta a la cultura prehispánica Moche, luego el término es mencionado en la época de la conquista española  y en el siglo XX la leyenda reaparece en Ayacucho en la época de la violencia de Sendero Luminoso. ¿Creen que los asesinatos tengan que ver con algo sobrenatural

o con terrorismo? ¿Hay alguna leyenda similar en México? ¿Creen que cuándo el horror se vuelve insoportable buscamos explicaciones mágicas?

Para la siguiente sesión deben de leer de la página 96 a la 134.


1 comentario:

  1. Hola a todos. Les comparto mi participación, tercera, de esta lectura: Letras efímeras. Saludos.

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